domingo, 8 de agosto de 2021

Una Tabernera de exteriores

El pasado domingo 11 de julio tuve la oportunidad de asistir a la última representación de La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal, la zarzuela que nos han propuesto dentro de la programación de los Veranos de la Villa. Fue gratificante volver, desde el año pasado -justo tras el arresto domiciliario al que estuvimos sometidos-, al Centro Cultural Conde Duque en cuyo Patio Central, con el frescor de la noche madrileña, este ciclo ha programado el único título de género lírico español de una forma bastante loable y digna de elogio. La ubicación del escenario y de las incómodas sillas de plástico difería de la del año pasado, cuando pude presenciar a la magnífica Compañía Nacional de Danza de Joaquín de Luz en cuatro coreografías así como una versión libérrima de La corte de Faraón que dio auténtica vergüenza ajena, reseñadas ambas por mí para la revista Mundoclasico. En esta ocasión en cambio, todo se desplazó al lado derecho del enorme Patio, lo que ha reducido en parte, a mi parecer, la longitud del escenario. Se hizo uso de proyecciones al fondo del escenario -con el ladrillo descubierto- utilizándolas en modo créditos de película y se reservó un espacio bastante amplio para la orquesta sinfónica que tocó estas 5 funciones de julio.