jueves, 21 de julio de 2016

La Sinfonía "Lobgesang" en Madrid: los efectos de la acústica

La acústica de una iglesia puede resultar más o menos afortunada a la hora de programar un concierto de música clásica dentro de un recinto sagrado. Las reverberaciones que el sonido produce expansionándose por todas las paredes, bóvedas y capillas de una gran basílica o catedral puede engrandecer la ya de por sí sonora autoridad de los acordes de un órgano, favorecer la belleza del sonido en las voces de un pequeño coro y no perturbar demasiado la homogeneidad de un conjunto de cámara. El problema se halla cuando se introduce una gran orquesta sinfónica y un coro juntos en el interior de un templo. Convertir una iglesia en una sala de conciertos al modo de un auditorio puede resultar, cuando menos, arriesgado. Y ese gran riesgo se ha asumido por parte de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid al decidir actuar en la esplendorosa Real Basílica de San Francisco el Grande del barrio de Palacio de la capital madrileña, dentro del ciclo Clásicos en Verano, una propuesta singular y novedosa, la de incluir orquesta y coro en un marco eclesial, que no recordamos que se hubiera producido en años anteriores en este festival veraniego.