miércoles, 17 de noviembre de 2010

"I Pagliacci" en Moncloa

El distrito de Moncloa-Aravaca ofrece dentro de su ciclo cultural "Distrito 9", en marcha desde 2007, cuatro representaciones de la ópera I Pagliacci, (Los Payasos) de Ruggero Leoncavallo. Se podrán disfrutar los días 28 y 29 de noviembre y 4 y 5 de diciembre en el Centro Cultural Moncloa, y el 14 de diciembre en el Anfiteatro Ramón y Cajal de la Universidad Complutense de Madrid. El montaje cuenta con la dirección escénica de Constantino Juri y la musical de Madalit Llamazares.


Sobre la obra

I Pagliacci, con música y libreto de Leoncavallo, fue estrenada en Milán en 1892 y es, junto a Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni, uno de los primeros ejemplos de ópera verista italiana, aquel tipo de ópera que trataba de reflejar con especial exactitud y fuerte dramatismo situaciones o escenas de la vida cotidiana. Para ello, los compositores veristas emplearon una estructura musical basada en pequeños motivos melódicos que vehiculaban el drama (una especie de leitmotivs, pero no tan desarrollados como en el drama musical wagneriano), inclusión de arias, dúos y coros reconocibles al estilo de la tradición romántica italiana, heredada de Verdi, pero diluidos en el fluir musical, y un intermezzo (intermedio) instrumental que servía de puente entre dos escenas o actos para relajar la tensión dramática.

Los Payasos narra la historia de una compañía ambulante de cómicos que llega a un pueblo italiano para ofrecer su espectáculo. La ópera es un claro ejemplo de "teatro dentro del teatro", o sea, una obra que habla sobre la propia disciplina artística teatral, así lo hace saber el personaje del Prólogo al comienzo de la obra (que no es otro que uno de los payasos de la compañía, Tonnio). En él se anuncia al espectador que todo lo que va a ver es un pedazo de vida y avisa sobre los sentimientos que van a experimentar a lo largo del drama humano.

El dueño de la compañía, Canio, convoca a su llegada al pueblo al espectáculo que su compañía ofrecerá esa misma noche. Nedda, su bella esposa, espera a otro hombre, Silvio, aldeano del lugar, del que está enamorada secretamente. Es sorprendida en su reflexión por Tonnio, el jorobado de la compañía, que sabe de las intenciones de Nedda e intenta en vano de acercarse a la joven. Ella, para burlarse de él, le abofetea, a lo que el jorobado, despechado, sale de escena. Aparece su amado Silvio y los dos amantes entonan un apasionado dúo de amor. Pero Tonnio ha avisado al esposo de Nedda, Canio, de la cita entre ambos, y vienen juntos a sorprenderlos. En el momento en que Nedda avisa a Silvio de que huya, Canio irrumpe violentamente en escena encontrando sola a Nedda, a la que impreca bruscamente para que le diga el nombre de su amante, pues ha oído las últimas palabras que su mujer dijo a Silvio en su despedida. Nedda no puede hacer más que negar esos celos infundados por Tonnio. Éste tranquiliza a su amo Canio asegurándole que el amante volverá, sólo hará falta esperar. Canio, desesperado, sale a vestirse para el espectáculo de esa noche, mostrando un auténtico dilema entre sus problemas conyugales y la exigencia de hacer reír al populacho en su desgarradora aria "Recitar... Vesti la giuba" que cierra el primer acto con una amenazadora nota larga a cargo de los contrabajos.

Tras el intermedio, la gente espera ansiosa el comienzo de la representación de la compañía, que no es otra que la famosa commedia dell'arte entre Colombina y Arlequín. Silvio ha convencido a Nedda para que huya de allí con él esa misma noche. Comienza la representación. Las situaciones cómicas se suceden al comienzo de la función: cortejo de Colombina (Nedda) por Arlequín (Beppe, otro miembro de la compañía), llegada del bufón Tadeo (Tonnio) que pretende llevarse a Colombina... Pero cuando entra en escena Canio como esposo de Colombina, vuelve a obligar a su esposa a que le revele el nombre de su amante: la función ya no es teatro, es pura realidad. Nedda intenta seguir interpretando el papel de Colombina, pero Canio, ya fuera de sí, está cegado por los celos, y comienza a perseguirla por el escenario. Silvio, entre el público asistente, y preocupado por Nedda, entra en su defensa. Es ya tarde, Canio, rabioso por los celos, ha acabado con la vida de Nedda, que no ha podido escapar de las terribles manos de su esposo. Al entrar Silvio, comprendiendo que él es el amante de Nedda, también lo apuñala, tras lo cual el propio Canio pronuncia la terrible frase: "La commedia è finnita", mientras el telón cae rápidamente. Final macabro donde los haya.

Libreto de la ópera

Aria de Canio ("Vesti la giuba")



Final de la obra


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